Tuesday, July 16, 2024

Para proteger el aborto en Florida, este grupo habla con votantes latinos

Para proteger el aborto en Florida, este grupo habla con votantes latinos


Este reportaje también está disponible en inglés aquí.

KISSIMMEE, Fla. — “Votando por libertad,” dice el volante que Tony Vargas tiene un su mano.

El policía retirado leyó y consideró el mensaje. En el estacionamiento de su edificio de paredes estucadas, en una calurosa mañana, un grupo de activistas intentaban conversar con latinos como él. Su meta era persuadir a cuantos fuera posible, sin importar de su afiliación política, para que voten en noviembre a favor de establecer el aborto como un derecho, todo esto en uno de los estados con las leyes más restrictivas del país.

“El aborto” debe mantenerse “seguro y legal,” decía el volante.

“Yo creo en el [derecho] de la mujer a elegir,” dijo Vargas, quien tiene 65 años y se declara independiente. El miembro de la agrupación activista Mi Vecino lo anotó como un “sí” para la elección de este otoño.

Este otoño, en medio de un contexto donde el aborto se ha transformado en un tema de debate nacional, los votantes en Florida, así como en al menos media docena de estados, votarán para decidir si ese derecho debe ser parte de sus constituciones estatales. Los latinos podrían marcar la diferencia en la aprobación o el rechazo a estas mociones. Este posible poder para marcar hacia dónde se inclina la balanza explica los esfuerzos puestos en llegar a estas comunidades.

En Florida, donde quizás esta pregunta electoral tiene la mayor relevancia del país, la campaña para la Cuarta Enmienda incluye a Mi Vecino y a una coalición de organizaciones de promoción del derecho a voto. Este grupo ha trabajado en una serie de iniciativas bilingües para atraer al voto latino. La campaña que se opone a esta iniciativa bajo el nombre de “Demasiado Extremo para Florida,” también se ha dedicado a distribuir materiales gráficos y publicidad en español. El grupo ha acusado a los proponentes de la medida de engañar al público, describiendo a la enmienda como “gato por liebre.”

En Arizona, se espera que la actividad de propaganda electoral se acelere rápidamente en ambos lados del debate después que los funcionarios del partido estatal certifiquen que haya suficientes firmas para incluir el tema en la boleta. De acuerdo a la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (conocida como NALEO por sus siglas en inglés), uno de cada cuatro votantes en ese estado es latino. Una reciente encuesta realizada por Lucha, una agrupación de abogacía sin fines de lucro, estableció que en ese estado un 75 por ciento de los latinos apoyan el acceso a salud reproductiva y a la autonomía corporal de la mujer.

“Los votantes latinos jugarán un rol esencial en el éxito de la aprobación de esta iniciativa sobre el aborto,” dijo Abril Gallardo, jefa de gabinete de Lucha en Phoenix.

Sin embargo, estos grupos enfatizan que tendrán que hacer más que simplemente traducir mensajes al español o pagar por publicidad en las radios hispanas. Para motivar a que los latinos vayan a las urnas el día de la elección, los activistas dicen que será necesario conversar con ellos cara a cara hoy.

“Tienes que asegurarte que nuestro mensaje resuene en ellos,” dijo Denise López, directora de la campaña en Nevada para la organización con sede en Washington llamada Reproductive Freedom for All. Este grupo se encuentra trabajando en español en varios de los estados con propuestas relativas a este tema. “La forma en que podemos llegar a ellos es ganando su confianza, usando mensajes que lleguen a ellos y con una terminología que entiendan.”

La estrategia puede ser más compleja cuando entran en juego factores como la cultura, la religión y la tradición. En comunidades con raíces en Puerto Rico, Cuba, Colombia y Venezuela, las posturas al respecto muchas veces reflejan las posiciones sobre el aborto en estos países. En Puerto Rico y Cuba, el aborto es legal. En otros países de América Central y América del Sur, el aborto está prohibido.

Los miembros de la campaña inicialmente estaban preocupados del estigma que el aborto podía tener entre las comunidades principalmente mexicoestadounidenses de Arizona, “la demonización histórica de la palabra ‘aborto,’” como dijo Gallardo. Las mujeres muchas veces incluso evitaban usar este concepto, prefiriendo usar frases en español como “no se logró” para explicar que el embarazo no sucedió.

Sin embargo, durante su reciente trabajo en campo, el grupo se ha encontrado con que la gente está más lista para enfrentar este tema directamente de lo que esperaban. “Sabemos que cuando un individuo toma la decisión de embarcarse en un proceso de aborto no es algo simple,” dijo Gallardo.

Los 2.4 millones de votantes latinos de Florida constituyen un 18 por ciento del electorado del estado, de acuerdo a NALEO, y una encuesta reciente de Fox News mostró que más de dos tercios de ellos están a favor de la Cuarta Enmienda. Debido a que la encuenta halló que existe un apoyo similar entre el grupo total de votantes, los promotores de la enmienda creen que podrían tener un número muy por sobre el 60 por ciento requerido para que esta triunfe este otoño.

En el mismo complejo de viviendas donde vive Vargas, Naomi Rojas también apoya la propuesta. La estudiante de trabajo social de 20 años es una demócrata de origen puertorriqueño y dominicano. Rojas les explicó a los activistas que recientemente pasó un susto cuando pensó que podía estar embarazada y declaró que quiere asegurar que exista acceso al aborto. También ha estado intentando persuadir a su madre, quien es cristiana y conservadora, para que vote “sí.”

“En un momento vivimos en un albergue y vimos a muchas mujeres que tenían muchos problemas. Muchas de ellas no estaban listas para ser madres,” explicó.

Desde el último verano, Mi Vecino dice que han logrado realizar más de 100.000 conversaciones con votantes latinos, intercambios en los cuales compartieron historias personales, saltando de un idioma a otro. Las encuestas internas del grupo, sin embargo, indican que todavía les falta para llegar a la meta que les permitiría la aprobación de la enmienda. De acuerdo a la cofundadora de la organización Devon Murphy-Anderson, esto implica que los próximos cuatro meses serán fundamentales. El principal objetivo son los votantes latinos no afiliados a un partido (un 37 por ciento del electorado), quienes son más que quienes se identifican como demócratas (32 por ciento) o republicanos (29 por ciento).

“Esos son los votantes que decidirán esta enmienda,” dijo Murphy-Anderson. “[Muchos] han escuchado las narrativas en sus comunidades sobre el aborto y, sin embargo, aún están indecisos sobre si debiesen votar a favor de una enmienda constitucional para proteger el aborto para otros, incluso si no creen en esto para ellos mismos.”

Y mientras el presidente Biden se encuentra promoviendo los derechos abortivos a nivel nacional — con una campaña que incluye publicidad en español y letreros sobre el aborto en lugares como el corredor latino de la ruta 222 en Pennsylvania — los activistas están intentando mantener cierta distancia de las líneas partidistas para evitar alejar a los votantes independientes.

Alex Berrios, el otro cofundador de Mi Vecino, dice que su propuesta dice algo similar a esto: “Puedes votar por [Donald] Trump y al mismo tiempo apoyar los derechos de las mujeres. Puede que no te guste Biden y puede que no tengas intención de votar por él, pero incluso así puedes apoyar este tema.”

Los hombres latinos han sido particularmente receptivos frente a un mensaje que toma elementos del machismo tradicional, en el sentido de que esta propuesta en el voto intenta limitar la interferencia del gobierno en sus derechos de proteger a su familia y a su comunidad. De las 13.000 firmas que Mi Vecino consiguió para poner la enmienda en el voto de otoño, 70 por ciento fueron de hombres.

“Esto es sobre nuestro rol como hombres en la familia,” dijo Berrios, un exboxeador tatuado y de origen cubano-puertorriqueño, quien ayudó a desarrollar el mensaje del grupo. “[Esto trata sobre] proteger a nuestras madres e hijas, la gente que nos importa, y darles el derecho a hacer sus propias decisiones.”

Los activistas del grupo se han enfocado en el Noveno Distrito Congresional, ubicado en Florida central, especialmente en ciudades como Kissimmee, Poinciana y St. Cloud, donde más de la mitad de la población es latina, de acuerdo al censo más reciente. El pasado mes, Berrios fue parte de los esfuerzos en terreno cuando fue a tocar puertas en una zona cercana al centro histórico de Kissimmee, donde conoció a Elena Moya, de 70 años.

Moya, una demócrata, es una costurera nacida en la República Dominicana. Como católica, dijo en español, se opone al aborto por razones religiosas. “Se trata de una vida. Tienes que considerar esto,” añadió.

Mientras Berrios escuchaba, Moya explicó que sí permitiría ciertas excepciones cuando se trata de proteger la vida de una madre. Este tipo de diálogo, Berrios explicaría más tarde, es algo que el equipo de Mi Vecino escucha bastante cuando están en terreno.

“Largas conversaciones, muchas opiniones honestas, simplemente vecinos hablando con vecinos,” explicó. “Así se siente. Esa es nuestra meta.”

Al día siguiente, los miembros del equipo de Mi Vecino visitaron un parque de viviendas móviles en la vecina ciudad de St. Cloud, donde los letreros al frente de las casas que dicen “boricua” dan cuenta de las profundas raíces puertorriqueñas. Los miembros del equipo tenían razones para sentirse animados y también preocupados por los posibles sentimientos de los vecinos respecto al aborto.

“Le das el derecho a las mujeres y a los doctores,” dijo Roberto Torres Dias, un chofer de camiones jubilado de 68 años y quien ha sido demócrata por mucho tiempo.

“Para mí, esto es un crimen, un pecado,” dijo Luz Santos, en español. Esta empleada jubilada de J.C. Penney tiene 72 años y se define como independiente.

Este tipo de respuestas encajaron con lo que la activista Veronica Lucha ha aprendido al conversar sobre el aborto en comunidades latinas: a veces es más difícil convencer a las mujeres que a los hombres. Explica que pueden ser más cerradas o cuadradas. Muchas veces tienen emociones en conflicto, sobre los efectos económicos de tener hijos y sobre sus creencias y su fe.

“Ellas creen que van a tener problemas con Dios,” dijo Lucha, quien nació en El Salvador y lleva una cruz y una medalla de la Virgen de Guadalupe.

A veces, ella comparte su propia historia con las votantes latinas, explicando cómo ella y su marido, quien es médico, tuvieron que tomar una difícil decisión años atrás, cuando ella contrajo varicela mientras estaba embarazada. Lucha bautizó al feto como Hectór, por su padre.

“Luego de que les cuento mi experiencia, ellas dicen ‘oh, es cierto. Tú tienes el otro lado de la historia,” explicó Lucha al final del día. “Antes pensaban que esto era un pecado, algo malo. Pero después pueden ver cómo ellas podrían encontrarse en una situación similar.”

La disposición positiva de los y las votantes de origen latino a discutir el tema del aborto en la puerta de sus hogares ha sorprendido a Ivanna González una venezolana criada en Miami, quien es también la directora de campañas para la organización Florida Rising.

“Cuando comenzamos esta campaña, decíamos ‘oh cielos, ¿será esto algo sobre lo que podremos conversar con nuestra comunidad?” González explicó. “Esto ha tenido algo de calmar los estigmas con los que muchos de nosotros cargamos.”

La activista de Florida Rising, Dian Alarcón, originaria de Colombia, estuvo tocando puertas unas semanas atrás en un laberinto de casas en Hialeah Gardens, al noroeste de Miami. Con su celular en mano, buscó direcciones de viviendas específicas en la calle NW 127th Terrace y en la cercana NW 127th Street , a veces volviendo a confirmar lugares, caminando bajo las copas de las palmeras, las que se mecían con la briza de la tarde.

Nadie le dio un portazo, aunque las opiniones que escuchó sobre la Cuarta Enmienda, siempre en español, fueron bastante variadas.

Mara Leiva, quien tiene 58 años y es cubana-estadounidense, le dijo a Alarcón que tenía opiniones encontradas sobre el aborto: “Hay muchos anticonceptivos. Una mujer no debería necesitar de un aborto.”

Pero su esposo es un médico obstetra, por lo que Leiva dice que entiende las complicaciones que pueden llevar a algunas mujeres a abortar un embarazo en vez de elegir dar a luz a un bebé que podría sufrir y morir debido a anomalías congénitas severas.

“Por eso es que decimos que esta es una pregunta que debe quedar entre la mujer y su doctor,” dijo Alarcón.

“¡Exacto!” le respondió Leiva. Ella no votó en 2020, según explico, pero ahora esperaba ir a las urnas en otoño para, al menos, apoyar la pregunta sobre el aborto.

La activista luego se acercó a un hombre que venía llegando de su trabajo, con su camioneta llena de suministros para su negocio de ventanas y puertas a prueba de huracanes.

“Si una mujer está embarazada, debe tener al bebé. Si no quieres quedar embarazada, tienes que cuidarte”, respondió Joan Valdés, de 48 años, sosteniendo un llavero con fotos de sus hijas de 26 y 18 años.

Valdés, quien emigró desde Cuba hace ocho años, tampoco votó en la elección de 2020 pero ahora pretende votar por Trump. Alarcón le entregó un volante y luego enfatizó en el punto sobre el derecho de la mujer a tomar decisiones médicas personales con su doctor, “sin temer un juicio criminal.”

“Por eso es que necesitamos esta enmienda,” explicó, para prevenir la criminalización del aborto en mujeres jóvenes como sus hijas.

“Yo no entendía esto,” dijo, visualmente preocupado. “Yo no quiero que ellas terminen en la cárcel.”

Alarcón sonrió al caminar, al terminar su tarde de trabajo. Conversó con 27 personas ese día, votantes que ella cree que ahora entienden mejor lo que está en juego. Incluso aquellos que se oponen a la enmienda ahora podrán tomar una mejor decisión, pensó.

“Ya no tienes a alguien que no está informado,” dijo Alarcón, “sino a alguien que busca informarse, alguien que votará de manera informada, sin importar si votan a favor o en contra.”

Traducción por Juan Pablo Garnham.



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